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18.12.13

Atardeceres (como el de hoy)




I
Atardeceres (como el de hoy)
Creí ver en sus ojos el dorado color del atardecer invernal,
Creí reflejaban todos los secretos escondidos dentro de su alma infantil,
En un cielo multicolor perdí la cordura,
El, la inocencia…

II
Más que llorar, ríe
Alégrate de vivir,
De tener el corazón roto,
De tus alas quebradas…

Más que llorar, sueña,
Con los brazos abiertos,
Con los besos futuros,
Con su pecho de almohada…

Más que llorar, escribe,
Poemas de amor,
Canciones de guerra,
Cartas de adiós…

Más que llorar, observa,
La luna que brilla,
El sol que caliente,
Atardeceres como el de hoy…

9.11.12

Hombre de bien





Con desgana camino rumbo a su habitación, que, al igual que el resto de la casa, estaba decorada con descuido, tonos fríos, grises.
-Como mi alma- pensaba con la sonrisa irónica en los labios.
Saco del armario un traje al azar, gris obviamente, lo deposito con cuidado en la cama, para alejarse después con paso lento, rumbo al baño.
Se desnudo.
Tomo una ducha caliente.
En el amplio espejo del baño observo su reflejo, entre vapor y dudas.
No era un tipo feo, para tener casi 40 no estaba para nada mal. Las largas horas en el gimnasio rendían frutos. Era un hombre exitoso, si señor.
Su caótica mente perdió la imagen del espejo, regreso a un tiempo atrás, con ella, siempre con ella.
Fue presa entonces de sus deseos, convirtiendo la vanidad en lujuria en tan solo un instante.
Se rio, obligándose a calmarse, siempre era ella.
Salió del cuarto de baño, enredando en su cintura una mullida toalla blanca.
Observo con tristeza el traje, su disfraz diario de hombre de bien.
Cambio de idea.
Busco sus viejos jeans, aquella playera roja que ella le regalo, las gastadas botas, y volvió a ser el mismo.
Volvió al espejo, decidió no rasurarse.
Tomo su billetera y las llaves del auto de la mesita de noche azul que tiene junto a su cama.
Salió, dispuesto a encontrarla, a ella, siempre a ella….
Decidido a hacerla suya de nuevo, y a su manera.


"La felicidad es un bien perecedero,
como la fruta y la leche, como las hortalizas,
como los refrescos con gas, como los zumos"
Consumir antes de (ver fecha), Gominolas para los Patos, Hugo Izarra




12.10.12

Des - cuento de hadas / Nostalgia



Des – cuento de hadas


Erase una vez alguien que amo.
Escribió largas cartas,
Envió flores y muñecos de peluche,
Pago una cuenta estratosférica de teléfono,
Dedico su tesis,
Acarició,
Besó,
Viajó,
Erase una vez alguien que amo, que me amo…
Y no fuiste tú.




Nostalgia

 

Extraño los tiempos de las cartas.
Esperar al cartero con ansia junto a la ventana
O junto a la puerta.
Sonreírle de oreja a oreja al verlo llegar,
Emocionarse hasta las lagrimas al tener un sobre de cualquier color en las manos,
Leer, su letra dispar,
Contestarle.
Todo vuelve a empezar.

26.1.12

Sábado

Te amé
Con todas las letras de mi nombre
Te amé
Con cada vello erizado de mi piel
Te amé
Con mil sonrisas en los labios
Te amé
Con cada arruga de mis años
Te amé
Todos los sábados

25.1.12

Espera

I
Temblaba visiblemente
Frìo o miedo, no lo sabìa
La sala de espera estaba casi vacìa
Anochecìa.
Señora X...
Nombro la enfermera
El temblo se hizo mas evidente.

II
Suave caricia de manos blancas y frìas
Calentò sus senos
-deberìa besarme - pensò
-puede vestirse- dijo el doctor.

III
Viento
Lluvia
Espera
Interminable
Ojeras.

7.11.11

Desahogo





Con la llegada del invierno llegan también los momentos desesperados en soledad. Cantidades inusitadas de café, la piel fría y tensa, reseca y en veces marchita.
Veo tu nombre, escrito en las letras negras tan comunes ya, a la espera del milagro deseado desde hace tanto tiempo ya. Esta espera del desamor nos vuelve increíblemente solitarios y tristes.
Estar cerca de los temibles cuarenta no ayuda, las palabras hirientes y soeces de la gente que te mira con lastimosa simpatía, porque nunca has podido, ni podrás, conservar el amor a tu lado.
El café se enfría, el microondas le devuelve la temperatura ideal, no una, ni dos, sino hasta cuatro veces en menos de una hora, porque el pensamiento no se aleja de ti, y el café se olvida.
Nadie nunca me dijo como arrancar de tajo este sentimiento de culpabilidad que siento cada vez que pienso en tu mirada obscura, cada vez que recuerdo como hice de tu vida un caos, revolucionando tus noches, coloreando tus días y tus ropas, si, me declaro culpable de hacerte volar, vivir.

Dejarme de lado funciona. Sonríes, porque esta vez no fue tu corazón el que quedo hecho mierda en el piso de tu auto, no, esta vez fue el corazón de la mujer que te cosió las alas a la espalda moreno y te enseño a volar. No existen parches para esta clase de rotura.

Dos años intentando decir adiós, aferrándose a las escasas posibilidades de futuros adyacentes, de vidas paralelas, de una misma historia.

Una semana, tendré una semana para agilizar el tramite de desalojo de tu esencia, para hundir mis ganas en un pan de nata, ahogarme en café americano, escupir tu nombre y el humo del cigarro, prenderle fuego a  las fotos del pasado, desearte suerte maldito, y el corazón roto en mil pedazos.

Los celos ya no existen, solo queda el desamor, mejor decirte adiós ahora, que aun puedo tolerar tu imagen y tu voz, antes de odiar cada minúscula parte de tu anatomía salvaje.

Aquí me bajo de este carrusel que marea, sigo mi camino, con andar pesado, ya fue mas que suficiente, mi tiempo no se renueva, y contigo, perdí hasta  mi estrella.