Cortos

|




La segunda estación del año
Sonrisas deshilachadas
Ajuares guardados en un baúl
Tesoros en fotos gastadas
Abrazos bajo la sombra de un árbol pirul.




El ángel.
La piel blanca,
Transparente,
Caricias clandestinas,
Honorarios profesionales.




Parásito.
Dientes amarillos,
Aliento de cigarro,
Nariz de manchas blancas,
Asustado,
Estira la mano.




Amor
Ojos de laguna,
Azules, chispeantes,
Pureza de alma,
Manos sanantes.



El poeta

|


A veces, solo a veces,
Quisiera ser ese poeta español,
Pelón y descarado,
Y escribir un delicioso poema,
Que hable de mi pezón izquierdo,
la leche descremada y Leonard Cohen.

Despotricar sobre las aves, las redes sociales,
Y algún que otro hijo de puta malviviente,
Resurgir entre la gente rara, como un dios pagano,
Precario, diáfano.

Follar hasta cansarme,
Relamerme la piel con sabor a sudor y hembra,
Y gritar: "¡Joder! ¡Coño!" a mis enemigos mas cercanos.

Pero me despierto de mi ensoñación y sigo siendo yo,
Mujer, de alas grandes, con un pezón izquierdo abandonado.



Con la inspiración que deja una noche de vino tinto en soledad, para Hugo Izarra.

Amor joven

|



María alegre, danzante
Descalza y greñuda
Sujetando la mano
Del niño de enfrente
Canta la canción de cuna

Con manos raposas
Chimuelo de enfrente
Toñito admira
A la niña de enfrente
Con su vestido de lunas
Ondeando con las flores

Brincan valientes

“Doña Blanca esta cubierta de pilares de oro y plata”
Entonan los dos infantes, bajo el sol de la tarde.

Tarde

|



Corazones de vapor
Café en la mano
Destinos inciertos
Regalos guardados.

Caricias de  nieve
Arboles podados
Niños que gritan alegres
Tardes de viejos cansados.

Almohada de pecho callado
Suspira en sueños húmedos
Vientre mojado de lluvia
Besos robados.

La tarde se siente fresca
El invierno de a poco a pasado
Tras la ventana se observan
Las calles que se han marchitado.

Dormita el cabello espeso
Labios entre abiertos
Un leve murmullo agotado
Es el sabor de la tarde
Cargada de deseo.

Obsequio

|


Te regalo mi nombre, 
Ese que brota de tu boca
En susurros desvelados.

Te regalo mis ojos,
Cafés y limpios.
Esos que observan tu silueta,
Desnuda en la penumbra.

Te regalo mi boca,
Pequeña y frágil,
Esa boca que tortura tu sexo
Con desenfreno,
Y te sonríe con picardía.

Te regalo mis manos,
Con sus dedos largos y delgados,
Pinceles de obras de arte en tu espalda.

Te regalo mis pechos,
Redondos y grandes,
Montañas conquistadas por tus dientes,
Mi pezón derecho, mi amante,
Es tu campo de batalla.

Te regalo mis piernas,
Abiertas y pecosas,
Hogar de tu vientre,
Tu trinchera lujuriosa.

Te regalo mis pies,
Tan flacos y pequeños,
Andantes,
Seguidores fieles de tus huellas.

Te regalo mi sexo,
Húmedo y tibio,
Manantial que calma tu sed,
Manjar que cura tu hambre y alma.

Te regalo mi alma,
Arrebatada y salvaje,
Temperamental y soñadora,
Llena de ti.