5.2.11

Espejo


Se paro frente al espejo.
Observo con detenimiento la peculiar marca roja que le rodeaba el cuello y gran parte de las mejillas, sonrió.
El extraño y placentero ardor que sentía entre las piernas le hizo recordar el roce de la tan cuidada barba recorrer sus muslos y adentrarse en su vientre, para así, con la lengua larga y a veces viperina, saborear la jugosa dulzura de su sexo.
Curiosamente, el espejo descarado se atrevía a decirle bajito al oído lo maravilloso que se sentía descansar la cabeza en el asombrosamente peludo pecho de su amante calvo.
Saciar el hambre de carne bajo su ombligo era sin duda una de sus comidas favoritas, morderle la sensible piel chocolatosa se podía volver un vicio, un pecado, gula.
Analizo sus piernas cortas, notando marcas de dientes y saliva aun fresca debajo de sus rodillas, ese hombre era un salvaje, pensó para sus adentros, pero le encantaba la forma tan posesiva que tenia de mordisquearle las piernas blancas y flacas, abriéndose paso a la fuente de sus sueños.
Hablame sucio mujer! que quiero verte tal como tu cuento de putas viejas y calientes!

Y justo cuando le decía las palabras mas sucias, el maldito la penetro, haciéndole olvidar todos los cuentos que habitaban en su imanación, enterrándole las uñas en la carnosa espalda...deseando tener un espejo, como en los moteles baratos, en el techo, para ver la perfección de los movimientos imitando las olas del mas turbulento mar.

24.1.11

Su cuento






Que placer…llegare a casa, y la veré dormida, semi desnuda en nuestra cama, con esa tranquilidad que solo puede tener cuando sueña…
Podría pasar la noche entera observándola, intentando descifrar sus sueños, queriendo meterme en ellos, para protagonizarlos todos, y llevarla a volar…
Se que es mía, su cuerpo es mío, su alma también…
La forma en la que nuestros cuerpos se amoldan al hacer el amor es perfecta, no queda espacio libre, es una unión completa, y la sensación de mi piel al rozar sus senos cuando la penetro, es indescriptible…
Sus piernas rodeando mi cintura, sus uñas clavándose en mi espalda, y su boca mordiéndome los labios…
Desde ese día, cuando la tuve por primera vez, supe que seria adicto a su humedad, a su cuerpo, a su sexo…
Y se lo que pasara esta noche.
Entrare a casa, iré directo a la recámara, y la veré dormir…
Besare su espalda, lameré ese punto que se la enloquece, me comeré sus senos, su boca y su sexo, saboreándola y deleitándome con cada gemido y cada grito, escuchando como dice entrecortadamente mi nombre…
Después se lo que vendrá…ella hará lo mismo conmigo, me llevara al limite del deseo, me hará suplicarle que pare…
Ya tengo la imagen en mi mente, estará de rodillas, en la cama, mientras me tumba en ella, diciéndome, pidiéndome que me relaje, y disfrute de su boca por todo mi cuerpo…
Morderá mis tetillas, lamerá con picardía mi pecho bajando pasando su lengua alrededor de mi miembro, gozando con la tortura a la que me somete…después abrirá su boquita, (es tan pequeña) y con la lengua tocara la punta, como si fuera una paleta, lo empezara a lamer, mientras sus manos juegan con mis testículos…es un placer infinito…y cuando siento la suave y cálida humedad de su boca, exhalare un suspiro de alegría y deleite, y pensare que eso es el cielo, sentir mi pene dentro de su boca, no tengo palabras……oh!!
Lograra llevarme hasta el punto en el que no puedo contenerme mas…me vengo, le diré, y ella apretara mas con su boca…no puedo, no puedo hacérselo, pero ella se empeñara…con mas fuerza…lo siento venir…ella se retirara…me montara…a sabiendas de que la visión de sus senos balanceándose ante mis ojos, me hará desearla mas…querer tenerla toda la noche, sin descanso…y me vendré, como nunca, dentro de ella, mientras la veo echar la cabeza hacia atrás, ver sus ojos cerrarse, y gritar…sentir la humedad que me baña…
Después caerá rendida en mi pecho, intentare retirarme, pero no me dejara…se que me dirá, Hola extraño!… no te quites aun, me gusta sentirte dentro…y se quedara dormida…y yo me quedare prendido a ella…
La dejare dormir un rato…me gusta verla dormir…
Después, la volveré a hacer mía, una y otra vez…
Me pondré a observar sus piernas abiertas, invitándome a probarla, y a penetrarla…mientras intenta volverme loco acariciándose…viendo como poco a poco se va llenando su cuerpo de humedad…y obedeciéndola cuando me diga, ven…tómame…penetrame…ahora…

Llego a casa…diablos! Estoy excitado…

14.1.11

Solo soy yo



Solo soy yo, siendo yo

Tratando de encontrarte

Inventando pretextos

Bebiendo tus besos

Caminando descalza tus senderos

Bajo la tenue luz del alba


Solo soy yo, siendo yo

Perdida en el silencio

Ardiendo por dentro

Deseando tu cuerpo

Gritandole al viento

Solo soy yo, siendo yo

Mordiendote la carne

Liberando demonios

Hirviendo la sangre

Humedeciendo mi vientre

Maldiciendo tu nombre.


30.12.10

Paraíso Bar

La una menos cuarto

La puerta del bar se encontraba aun abierta, dentro, se podía escuchar el barullo, las risas, el choque de las copas, algún que otro brindis y eructos mal olientes de los tipos que solían aparecerse por ahí después de un arduo día de labor.

Se paro en seco en la entrada, en el momento justo en el que a su mente vino el ya acostumbrado revoltijo de tripas en su estomago, la absurda necesidad de vomitar, vaciar las entrañas hasta quedar vacío...junto con la sensacion de vomito venia, casi tomados de la mano, una erección fugaz...un delicioso placer que le recorría hasta el ultimo rincón de su cuarentón cuerpo...eran precisamente esas sensaciones las que al final lo hacian entrar al ruidoso y abarrotado lugar.
Atravesó el umbral.
Hasta el momento todo se veía igual, todo seguía igual, hasta el mismo viejo y desdentado bar tender hasta la roída cortina de la ventana del fondo. 
Mientras sus ojos se acostumbraban a la penumbra del local, e iban soportando el ardor que el humo del cigarrillo le provocada, lentamente, con la mirada, buscaba, esperanzado, la minifalda roja que le robaba el sueño y se adueñaba de su libido.

La encontró. Justo en la mesa de la esquina derecha, sentada junto a un panzón mal oliente y borracho, el cual con lujuria de agarraba el trasero intentando a la vez besarle el cuello.
Sintió una descarga de ira, el deseo incontenible de acercarse y darle tremendo puñetazo en toda la boca al imbécil que se atrevía a tocarla, ella le pertenecía a el...no le importaba que fuera la puta del lugar, ese día, siempre era solo para el!
Se acerco, la tomo del brazo, y avento al tipejo, el cual se tambaleo y entre insultos azoto en el piso vomitado y húmedo del lugar.
La saco del bar, le paso su abrigo por los hombros, y sin decir palabra, se la colgó del brazo y la llevo caminando hasta el hotel de la esquina, ese en donde guardaban sus secretos de amor barato, amor comprado.
Pidió la llave de la misma habitación, 135, le tomo la mano y la guió, en un silencio comprensivo, un silencio de aprobación.
Abrió la puerta de la habitación, haciéndola pasar, quitándole el abrigo de los hombros, la abrazo por detrás, enterrando su boca en el cuello, la nariz en su cabello mal pintado y seco, oloroso de humo y vino, intentando abrirse espacio entre sus piernas con la mano derecha, y con la izquierda tomando su pecho, pellizcando con desesperación su pezón de azúcar morena.
Solo la escuchaba gemir.
Cuando por fin logro entrar entre sus piernas, sus dedos fueron trazando círculos diminutos en su húmedo y sedoso sexo...era el paraíso...quería perderse dentro de su cueva de vida perdida, hundirse hasta el fondo en ese pozo de gozo de lujuria...
No aguanto mas, bajo el cierre del fino pantalón que llevaba, le arranco la falda y las bragas casi con violencia, aventando su flaco y usado cuerpo a la cama, y se enterró en ella con un largo gemido de placer.
Había encontrado el paraíso.

22.12.10

Diciembre



¿Donde habías estado toda mi vida?
Mi sexo te necesitaba.
La sangre que bullía en mis venas, 
desesperada,
caliente,
intentaba encontrar el camino que le llevara directo a tu piel.
Hablarle a tus dientes de porcelana,
Pedirle a gritos que tomara mi carne 
que la cortara de tajo...de una sola mordida
limpia.
Abrirte mis piernas
dejar que tus dedos y lengua tracen un largo y húmedo sendero
saborear mi dulce néctar de tus labios...
Tomar tu cabello jadeante
sudoroso
arañar tu tierna espalda pecosa...
Balancearnos en el imparable ritmo del oleaje lujurioso y divino
del mas primitivo de los actos...de los bailes...

Esperar que te vacíes extasiado en mi valle de sombras
para luego descansar en la dulzura vibrante de mis montañas rosas.